Aqui les presento este libro contundente, motivadora y aleccionadora influencia, ya que los ensayos que conforman este libro constituyen ese tipo de literatura libertaria que tiene el poder de despejar esa cortina de humo o esa barrera cultural desviada, que lamentablemente vive en nosotros, y que en muchos casos, empaña o desvirtúa el verdadero significado de las acciones de los individuos en una sociedad.
Ayn Rand enseña el verdadero significado del Egoísmo, virtud entendida como la preocupación que tiene un individuo por satisfacer su interés personal, lo cual no es malo, como lo mayoría de los individuos de una sociedad piensa o sanciona, ya que buscar el interés personal, es buscar la felicidad en base a un esfuerzo y sacrificio propio, basado en la razón, trabajo, productividad y el respeto de los derechos de otros individuos. Es lograr esa felicidad que finalmente permite al individuo vivir de mejor manera, en este mundo donde es imprescindible el progreso continuo para alcanzar una vida digna y saludable.
Pero lamentablemente, la mayoría de las sociedades consideran al individuo egoísta, como un ser perverso que no le importa lo que le suceda a los demás, comparándolo inclusive con un delincuente que comete un asalto en busca de su interés personal. Frente a este significado o apreciación moral, la mayoría de los individuos de una sociedad, y en muchos de los casos, en sociedades como mi propio país Perú, condena al Egoísmo en favor de la apreciación del Altruismo, entendido como aquella actitud que tiene un individuo de sacrificar su propios interés por el interés de otras personas, inclusive llegando a pensar que un Dictador es bueno a pesar que sea un corrupto o criminal con tal de beneficiar a la sociedad que gobierna.
Lo que no se tiene en cuenta, es que el Altruismo desvirtúa los valores morales de una sociedad, ya que crea en ella una percepción equivocada de las acciones del individuo, pensando que este debe sacrificar su felicidad o su vida por otros individuos, a pesar de que eso lo condene a una vida de infelicidad y frustración. Esta percepción genera en la sociedad un rechazo por el esfuerzo propio, esperando siempre la ayuda de alguien (como el paternalismo).
Sin embargo, lo que se debe entender es que un individuo que logra conseguir sus propios intereses, podrá desarrollarse, ser feliz, ser productivo y por ende tener la capacidad de generar riqueza, que finalmente se distribuirá en una sociedad mediante los diferentes intercambios comerciales que realizan los individuos, por esa razón, condenar el egoísmo, es condenar a la sociedad a un estancamiento de pobreza, miseria e irracionalidad.
Todo este concepto es muy bien explicado por Ayn Rand a través de lo que ella llama la ética objetivista, que significa, como su autora lo dice: Una filosofía para vivir en la tierra. Filosofía basada en la busqueda de la felicidad de un individuo, que básicamente es la preservación de su propia vida, de una manera racional sin sacrificarse por lo demás y sin sacrificar a los demás para su propio beneficio. Finalmente solo me queda decir que cada una de las páginas de este libro te motiva y genera en ti ese afán de progreso y mejora continua, estoy seguro que habrán muchas más lecciones en los próximos libros que lean de Ayn Rand, concluyendo sobre este libro, es simplemente una lección de vida. Para cerrar esta reseña dejo una de las tantas lecciones que nos brinda Ayn Rand:
Los tres valores cardinales de la ética objetivista, que, en su conjunto, son el medio para realizar el valor supremo de una persona, es decir, su propia vida, y al mismo tiempo su realización, son: Razón, Propósito, Autoestima, con sus tres virtudes correspondientes: Racionalidad, Productividad, Orgullo.
El trabajo productivo es el propósito fundamental de la vida de un hombre racional, el valor central que integra y determina la jerarquía de todos sus valores. La razón es la fuente, la precondición de su trabajo productivo. El Orgullo es el resultado
Ayn Rand enseña el verdadero significado del Egoísmo, virtud entendida como la preocupación que tiene un individuo por satisfacer su interés personal, lo cual no es malo, como lo mayoría de los individuos de una sociedad piensa o sanciona, ya que buscar el interés personal, es buscar la felicidad en base a un esfuerzo y sacrificio propio, basado en la razón, trabajo, productividad y el respeto de los derechos de otros individuos. Es lograr esa felicidad que finalmente permite al individuo vivir de mejor manera, en este mundo donde es imprescindible el progreso continuo para alcanzar una vida digna y saludable.
Pero lamentablemente, la mayoría de las sociedades consideran al individuo egoísta, como un ser perverso que no le importa lo que le suceda a los demás, comparándolo inclusive con un delincuente que comete un asalto en busca de su interés personal. Frente a este significado o apreciación moral, la mayoría de los individuos de una sociedad, y en muchos de los casos, en sociedades como mi propio país Perú, condena al Egoísmo en favor de la apreciación del Altruismo, entendido como aquella actitud que tiene un individuo de sacrificar su propios interés por el interés de otras personas, inclusive llegando a pensar que un Dictador es bueno a pesar que sea un corrupto o criminal con tal de beneficiar a la sociedad que gobierna.
Lo que no se tiene en cuenta, es que el Altruismo desvirtúa los valores morales de una sociedad, ya que crea en ella una percepción equivocada de las acciones del individuo, pensando que este debe sacrificar su felicidad o su vida por otros individuos, a pesar de que eso lo condene a una vida de infelicidad y frustración. Esta percepción genera en la sociedad un rechazo por el esfuerzo propio, esperando siempre la ayuda de alguien (como el paternalismo).
Sin embargo, lo que se debe entender es que un individuo que logra conseguir sus propios intereses, podrá desarrollarse, ser feliz, ser productivo y por ende tener la capacidad de generar riqueza, que finalmente se distribuirá en una sociedad mediante los diferentes intercambios comerciales que realizan los individuos, por esa razón, condenar el egoísmo, es condenar a la sociedad a un estancamiento de pobreza, miseria e irracionalidad.
Todo este concepto es muy bien explicado por Ayn Rand a través de lo que ella llama la ética objetivista, que significa, como su autora lo dice: Una filosofía para vivir en la tierra. Filosofía basada en la busqueda de la felicidad de un individuo, que básicamente es la preservación de su propia vida, de una manera racional sin sacrificarse por lo demás y sin sacrificar a los demás para su propio beneficio. Finalmente solo me queda decir que cada una de las páginas de este libro te motiva y genera en ti ese afán de progreso y mejora continua, estoy seguro que habrán muchas más lecciones en los próximos libros que lean de Ayn Rand, concluyendo sobre este libro, es simplemente una lección de vida. Para cerrar esta reseña dejo una de las tantas lecciones que nos brinda Ayn Rand:
Los tres valores cardinales de la ética objetivista, que, en su conjunto, son el medio para realizar el valor supremo de una persona, es decir, su propia vida, y al mismo tiempo su realización, son: Razón, Propósito, Autoestima, con sus tres virtudes correspondientes: Racionalidad, Productividad, Orgullo.
El trabajo productivo es el propósito fundamental de la vida de un hombre racional, el valor central que integra y determina la jerarquía de todos sus valores. La razón es la fuente, la precondición de su trabajo productivo. El Orgullo es el resultado
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